Los Personajes Principales
Cada vez que comienzo un libro y/o una serie (no me pasa tanto con las películas), sé que tengo grandes probabilidades de odiar al personaje principal. Así de simple.
Me pregunto por qué esa obsesión de los guionistas o escritores de hacer personajes principales tan odiosos, por lo general son seres que quieren y buscan constantemente de una manera u otra el ser perfectos. Podría nombrar varios, pero prefiero remitirme sólo a algunos: a los que más odio.
Hace algunos años, por casualidad me topé en el cable una serie llamada Dawson’s Creek, donde el personaje principal era precisamente un quinceañero llamado Dawson. La verdad es que la primera vez que vi la serie no fue su primer capítulo, sino que seguramente ya se trataba de alguno de la quinta temporada aproximadamente, por lo que a la única conclusión a la que pude llegar en ese momento era que aquel niño de colegio no tenía cara de niño, sino de hombre adulto y que seguramente era más grande que yo, quien ya iba en avanzados años de la universidad en ese entonces. Por tanto, dicho actor ya no me calzaba para ese personaje.
Años después de lo anterior, nuevamente por casualidad, vi el primer capítulo de aquella serie. Mi conclusión no fue más que una boca abierta y ganas de vomitarle a mí amado televisor. Me preguntaba constantemente quien era capaz de escribir dichos diálogos de supuestamente niños de quince años, si realmente eran cuestiones que quizás ni los de treinta se cuestionaban tanto. Y yo, por mi parte, tenía que entender que precisamente ese capítulo era el que había cautivado a la audiencia norteamericana. Sé que en ese entonces existían muy pocas series para adolescentes (siendo Buffy la Cazavampiros, la que con su éxito le abrió la puerta a estos adolecentes existenciales), pero era necesario que fueran tan falsamente adolecentes.
Con el tiempo logré acostumbrarme a dichos diálogos intensos y existencialistas y, comencé a ver la serie regularmente, ya que la pasaban todos los días por las mañanas al momento que yo tomaba desayuno, antes de ponerme a estudiar para mi examen de grado. Me di cuenta que ya no la odiaba y que incluso habían personajes con los que lograba tener cierto tipo de conexión, salvo con Dawson. ¿Qué ser más errante que Dawson? Enamorado eternamente de su mejor amiga, siendo incapaz, a los qué se yo, dieciséis o diecisiete años, de rehacer su vida por culpa de una desilusión amorosa. Era ese personaje que siempre sentía el incasable y terriblemente cansador deber moral de hacer lo correcto y no digo que aquello esté mal, pero es irreal, uno a esa edad no es así, se equivoca incluso cuando cree que lo hace bien.
Dawson jamás se emborrachaba, quizás lo hizo una vez en toda la serie y debió haber estado arrepentido y sufriendo las consecuencias por lo menos tres capítulos (de hecho, si soy más minuciosa, lo castigaron) lo que me hizo pensar, a la vez, que por suerte mi vida no es una serie, porque ciertamente me he emborrachado muchísimas más veces que una y la verdad es que pocas veces he tenido que arrepentirme de ello. Este chico siempre hacía lo correcto, era un buen hijo, aún teniendo que soportar a sus inmaduros padres que se separaron y luego decidieron volver a casarse. Aún cuando su mejor amigo se había enamorado y emparejado con la mujer que él amaba, nunca dejó de tratarlo por completo ¿es eso real?. Pienso ¿me pasó algo parecido y supe perdonar? Lo más probable es que sí y sólo ahora, que trato de hacer memoria de aquellos años, lo recuerdo.
Pero lo malo que yo veía en Dawson era que para mí no era más que un ser errante, incapaz de dar vuelta la página y seguir adelante, no, seguía sin la capacidad de olvidar a aquella amiga, incluso sacrificando la pérdida de su virginidad si era necesario.
Claro, pero supongo que Dawson supo de mi odio hacía él, ya que se supo vengar de la mejor manera posible: en el último capítulo, que fue de larga duración, mató al único personaje que realmente me gustaba, Jen Lindley (Michelle Williams). ¿Por qué? Que alguien me explique cuál era la necesidad de matar a Jen, sobre todo cuando se había convertido en mamá soltera hace poco tiempo. No entiendo por qué ninguno de los guionistas consideró la idea de matar Joey Potter (Katie Holmes), así Dawson hubiese seguido teniendo como objetivo en la vida el sufrir por ella. En todo caso Katie, si bien odiaba tu personaje, nunca te desee el suficiente mal como para verte casada con uno de los seres más ridículos de este planeta, es decir, tu marido Tom Cruise.
Para salir un poco de las series, también me debo confesar fanática de Harry Potter, sí, aquel, el niño que sobrevivió. A su debido tiempo, me devoré esos siete libros como si el mañana no existiera y, a través de los años, comencé a desarrollar una pequeña molestia (que luego se transformó en un profundo disgusto) en contra de él precisamente. Que desagradable niño con complejo de héroe. Creo que muy dentro de él, jamás dudó por un solo momento de lo especial que era. Pero para mí no era especial, era un niño más, que tuvo la suerte de que dos más lo acompañaran en todo y cada una de las cosas que hacía.
Pobre Harry que no es más que un adolescente reprimido, claro, entiendo que tiene razones, si por diez años vivió casi en una ratonera, hasta que lo rescataron y se lo llevaron a un colegio de magia, donde era más conocido de lo que lo había sido durante toda su vida. Pero independiente de lo anterior, no es alguien carismático que vaya por el mundo robando corazones, por el contrario, claramente los corazones se los roban sus dos amigos, sobre todo Hermione. Estoy segura que sin ella no habría llegado a su sexto año tan fácilmente. Gracias a Dios J.K. Rowling tuvo la sensatez de darse cuenta que Harry y Hermione no podían quedarse juntos, o sea, era lo único que me hubiese faltado para terminado quemando mis libros.
Por lo demás Harry, si te das cuenta y analizas tu vida, te podrás notar de que realmente nunca fuiste tan especial, sólo fuiste un instrumento de ese viejo sabio Dumbledore, que te eligió como depositario de una de las partes del alma de Valdemore.
Por último, pero no menos importante, debo mencionar a otro de eso personajes que tampoco me lograban agradar del todo, pero claro, no la odiaba como a los dos anteriores. Me refiero a Buffy la Cazavampiros. La verdad es que por mucho tiempo sentí simpatía por ese personaje y por la serie en general, pero entre la quinta y sexta temporada todo cambió. Era un curso rápido de ver cómo una persona sana se transforma en un ser aborrecible. Claro la pobre había perdido a su mamá de forma repentina, con el padre ni contaba y además debía criar a una hermana que realmente no era su hermana, sino una imposición que le hicieron por considerarla la persona adecuada para ello.
Pero Buffy ¿era necesario llegar a ser tan insoportable algunas veces? No lo sé, no te juzgaré como a los personajes anteriores porque las circunstancias que desencadenaron tu estupidez no son menores, a diferencia sobre todo con las de Dawson.
En fin, ya ninguno de ustedes estará de forma recurrente en mi vida o quizás lo estarán siempre, quien sabe.
Finalmente, última declaración es lógica: Punto para nadie.

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